Insomnio (10)

Son más de ochocientos kilómetros y más de treinta grados. Muy pocas horas de sueño y mucho ajetreo. Desorden, hambre y cansancio. El zumbido del vecindario revolotea en el ambiente y la cama arde. Nada como la soledad de la página en blanco y el intermitente cursor pidiendo palabras para buscar la calma o el tedio que conduzcan al sueño. Vuelvo al insomnio y oigo motores tardíos buscando hogares o, tal vez, todo menos eso. Por la ventana se asoman trozos de conversaciones que apenas se dejan desvelar para irse tras unos pasos de rumbo incierto. Casi puedo oír el calor. De pronto, la nada. El tintineo del teclado, la puerta de un coche, la rabia de un lunes recién estrenado.

Escucho mi saliva regar una garganta rota de gritar, de beber y de fumar. La maleta en el suelo, de cualquier manera, como si fuera su culpa. Ni una sola fotografía en el teléfono, pero cientos en la retina que repaso una y otra vez. Un «os quiero» de una señora de blanco, un coro pidiéndome botes, los ojos claros del nuevo palpando el mundo, un castaño inmortal guardando nuestras vidas. Recuerdo la euforia. Euforia escapando de tantas caras y voces que no parece la misma, pero euforia al fin y al cabo. ¡Lágrimas! Lágrimas de emoción vergonzosas. Las hay que piden perdón después de mojar la tierra. ¡Lágrimas orgullosas, maldita sea! ¡Llorad con fuerza por los que no podemos hacerlo!

Sueños de viajes que dejamos en barbecho, mientras otros cosechan los suyos. Sueños de vidas mejores. Conversaciones al amparo de la nicotina y el café, que aceleran las agujas del reloj. Caras nuevas, caras que se hacen viejas. Sospechas de nuevas reuniones, más pronto que tarde. Parafernalia, sí. Tradición por exceso, también. También excesos que son tradición. ¿Y qué? Dejaré que se aprovechen, por una vez, de mi infinito reniego. A veces, y cada vez más, me permito la licencia de disfrutar.

Clic. Dentro de nada, será otro día.

46 Comments

  1. Mientras te pongas a escribir y no a grabar en tu insomnio, la policía te dejará tranquila. Tu teclado sólo lo escucharás tú, a menos que lo aporrees como hacía aquél niño alemán de hace unos años. Un abrazo

  2. Me ha gustado lo de la maleta en el suelo, de cualquier manera, como si fuera su culpa. Está difícil dormir en Madrid en verano, el calor se oye como dices tú y todo lo demás.

  3. Con toda esa vida en la cabeza ¿cómo vas a dormir?…
    Me reconozco en algunas frases de lo que cuentas
    Tal vez sean las garras del insomnio… Jajaja

      1. A veces está bien esa soledad para con uno mismo y los desvelos y el folio en blanco buscando a inspiración…Otras con comer, beber y vaguear… Jijij también es interesante no?

  4. Nostálgicamente perfecto. Tu manera de escribir es además de limpia, muy bonita. Parece que lleves bailando toda la vida pero permitete más licencias =O)

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