La estación

Subí a la superficie y no encontré horizonte. Toda la lontananza era una penumbra, un telón grisáceo que se comía mis pupilas. Incluso el suelo parecía no existir, pero notaba mis pies en tierra firme. Miré en derredor y no encontré nada; dibujaba círculos imperfectos a mi paso. Al cabo, vi figuras humanas que se acercaban a la parada del metropolitano. Observé durante varios segundos, o tal vez fueron horas, hasta que tomaron forma. Reconocí todas las caras. Antiguos amigos, mujeres a las que deseé en balde, amantes pasajeras y conocidos. Saludé, pero no parecían oírme. Busqué su mirada con vehemencia pero ninguno reparó en mí. Todos caminaban erguidos y absortos hacia mi posición, hasta que la boca de metro los engullía uno a uno. Desaparecían de mi espacio a cuentagotas, y yo, paralizado, veía como sus figuras volvían a la nada de la que salieron, evaporándose como agua hirviendo.

Nada pude hacer para evitarlo. Todos se fundieron en la negrura de la boca de metro, a pesar de mis advertencias. Los mayores se fueron primero, luego los de mi generación. A lo lejos vislumbré un grupo de niños, que seguían siendo niños porque nunca conocí de adultos, amigos y rivales de la niñez que caminaban alegres siguiendo al resto. Brotaron lágrimas en mis ojos. Me sentí débil, atenazado por la nostalgia, y tuve que respirar despacio para no desvanecerme. Él fue el último en entrar al metro —ya casi había olvidado su cara—, y volví a la extraña serenidad del infinito, andando en círculos nuevamente. Mis pasos eran mudos, y el silencio se hacía aterrador. Decidí que tenía que volver al metro: a pesar del pánico, parecía la única opción viable. Caminé con los ojos cerrados para hacerlo más fácil. Conté diez pasos y cuando la oscuridad me consumió, me desperté.

47 Comments

  1. Tal vez necesitáramos un aeropuerto para congregar a todos aquellos que pasearon por nuestras pupilas.
    Precioso relato.
    Un besazo,
    Uma.

  2. Tengo dudas sobre cómo interpretar tu texto: muerte, antesala, aviso, segundas oportunidades, sueños… lo que está claro es que no deja indiferente. Me encanta la tensión que has conseguido generar con tan pocas palabras. Bueno, como siempre. Besos.

  3. Por un momento pensé que eran zombis y te iban a convertir. Luego me he acordado de que la opción de los zombis sería la de Henar. Aun así, no tenéis nada que envidiaros como escritores. Sois unos artistas.

  4. Que bueno! Mientras lo leía me estaba agobiando hasta yo jajaja Pero si lo pensamos, la vida es así, y quizá es mejor no mirar hacia atrás, sino hacia el futuro, y vivir la vida, que sólo hay una.
    Besitos!😘

  5. Estupenda incursión en el onírico mundo de nuestra realidad pasada. Aunque en tu relato resulte una experiencia aterradora y angustiosa, personalmente me gusta contactar así con mi pasado.

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