El partido

Yo estaba en el vestuario de la piscina, cambiándome. Dos abuelos charlaban y puse la oreja. Hablaban de cómo les trataba el deporte después de tantos años, de achaques y articulaciones sonoras. De espaldas gastadas.

—¿Qué tal te fue? ¿Ganaste?

—¡Uy! Yo ya no me fijo en perder o en ganar, me basta con sentirme bien al final del partido.

Ambos rieron.

Qué pena que haya que envejecer para entenderlo, pensé.

 

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