Insomnio (7)

Vi caer mis pétalos uno a uno.
Creo que los dejé caer,
puede que arrancara alguno.
Me sumí en un invierno largo,
y me hice al frío, al anochecer
de ese sinsabor amargo.

Desnudo en un tronco oscuro,
en un desierto angosto,
respirando aire para uno.
Hubo quien quiso compartir su agua,
y yo miraba el fuego del magosto,
forjando mi pluma en una fragua.

Pasaron las estaciones y me sentí un tallo,
lo escondí cuidadoso
de ojos largos y picos de gallo.
Lo abracé con rabia.
Impelí orgulloso.
Le di mi savia.

Me dije: «Ahora o nunca»,
busqué un apoyo,
quizá una yunta,
desesperado por una zubia.
Casi creí levantarme solo.
Y sólo entonces llego la lluvia.

6 Comments

      1. No es lo que pretendía. Yo simplemente escribo y junto versos de vez en cuando. Ser mejor o peor no es algo que yo pueda saber. Gracias de corazón.

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