La garganta rota

Hoy tengo la garganta rota y el corazón cosido,
para que no salgan volando las emociones a cualquier páramo.
Yo, que soy un muñeco de trapo que ni abraza, ni besa, ni se entrega.
Yo, que soy sombra en un bosque de estrellas brillantes,
me quitaría todos mis sombreros y daría todas mis reverencias, todas mis gracias.
Yo, que tengo unos votos que aún no he confesado y que atañen a todo lo que fui en entraña y semblante.
A mi mal genio y torpe figura.
Yo, que quise que todo fuera perfecto y lo fue, pero no por mí, sino por ellos.
Cualquier garabato que aquí hile con palabras será en balde.
No servirá más que para hacer más grande el fuego que nos dio cobijo aquella noche, víspera del gran día.
Yo, que me descubrí cierto quejío que proviene de un no sé dónde.
Yo, hoy tengo la garganta rota y el corazón cosido, pero cosido al suyo. Cosido al vuestro.

Gracias.

7 Comments

  1. Ya lo creo que me gusta, Johan (ahora soy yo el que visita tu blog y deja su testimonio sincero, no porque tú hayas visitado el mío: si algún día me conoces mejor, sabrás que no regalo piropos a quienes no los merecen de verdad).

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