La silla andante

Me dijeron que era tiempo de sentar cabeza:
«Duerme en semillero, riega tu esfuerzo,
¿no quieres ser un día parte de esta maleza?
¿Acaso no tiene miles de pinceladas un lienzo?».

 

Les dije que mi cabeza vive en el aire:
«En un semillero no puedo volar,
ruego disculpen, no quisiera hacer un donaire,
no quiero plantarme no sea que a alguien vaya a herbolar».

 

Me pidieron ser uno más en ese rebaño:
«Todos andamos, todos sufrimos, todos reímos,
descuida los motivos que hagan sentirte un extraño,
nos guiaron cuando nos fuimos, levantaron cuando caímos».

 

Les dije que ser uno más me era aburrido:
«Sé que en el fondo, es lo que queremos, no vayan a pensar,
pero un camino manido no puede llevarme a otro destino,
quisiera tener un final que años después gusten contar».

 

Me exigieron que cumpliera las normas:
«Nos hacen felices, nos dan un trabajo, un motivo,
seguimos camino a los pies de su horma,
¿cómo si no se puede pensar estar vivo?».

 

Les dije que normas no necesito:
«Quizá su rebaño sea de mal año y guste del mal,
más con mis costumbres y mis placeres son mi requisito,
no quiero me vistan de una manera formal».

 

Me ofrecieron su mundo y su protección:
«Hay unos libros, hay unas leyes, hay una guía.
Tenemos un muro, hay una cura por cada afección.
Si nos ayudas, serás una parte de la jerarquía».

 

Les dije que gracias por su protección:
«Pero me arriesgo a caminar por mi cuenta,
que cada error que cometo, si aprendo, es una lección,
que para ver el sol has de pasar la tormenta».

 

Les dije al fin, que gracias. Que no me sentaría.
Pero -añadí-, ¿puedo llevarme la silla?
¿Por qué cargarás con la silla?, me respondía.
para descansar, ratito a ratito, de ir subiendo la cima.

 

Publicado originalmente en «La poesía no muerde».
Ilustración: Susana G. López.

2 Comments

  1. Siempre que puedo me escapo del rebaño, como bien dices, ser uno más es aburrido. Yo mi silla no la dejo a nadie, quiero recorrer el camino con ella, compartiendo lo bueno y lo malo.

    Creo que mis comentarios pueden resultar casi siempre con un punto de ironía, pero sin ella no podría cargar con mi silla.

    Saludos.

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