Eufemismos

O modales del lenguaje público. El pan nuestro de cada día en todo discurso de parlamento, telediario, prensa y reunión formal. La cultura de lo políticamente correcto. Nos quieren quitar los tacos, las expresiones malsonantes y los adjetivos ofensivos. A la mierda con ellos. Esos discípulos del fariseísmo vienen a dar lecciones de tolerancia y buena educación, con unas formas pulidas y un fondo ruinoso. Ah, no. Las palabras no tienen culpa de cómo se las entona. «Hijo de puta» puede ser el peor de los insultos y el más afectuoso cumplido. Sí. He escrito «mierda» e «hijo de puta». Espero que no se os haya caído ya el monóculo.

En vuestro mundo, habláis raro. O con falsedad. No lo sé. Decís «hombre de color» cuando habláis de un negro. Decís «desaceleración económica» cuando habéis provocado una crisis. Decís «armas de destrucción masiva» cuando buscáis petróleo. Decís «tragedia» cuando habláis de invasiones y masacres. Decís que «Colón descubrió América» cuando se la encontró, para que luego la explotaran y vilipendiaran a más no poder. Decís «senos» porque no podéis decir «tetas». En los parlamentos, os hacéis la pelota y os tratáis de usted para después poneros a caer de un burro. Pero con elegancia, porque os lo redactan vuestros guionistas. Ni siquiera mentís con vuestras propias palabras.

Dejad las metáforas para el poeta y las palabras rimbombantes para la academia. Vosotros, políticos que presumís de vivir en el mundo real y medios de comunicación que presumís de contar lo que pasa, preocupaos más de no decir «esperaros ahí». Preocupaos de no usar el imperativo como los indios de los western. Preocupaos de no decir «alante», «pienso de que» y otras lindezas. Preocupaos de no decir «la gusta mucho» o «le tengo preparado». Preocupaos de no escribir «haber si te veo». Preocupaos de no comeros las tildes ni las comas. Preocupaos de saber de qué habláis antes de hablar. Preocupaos de opinar sobre lo que conocéis, con respeto, sin banalidades ni rodeos. Preocupaos de debatir dando ejemplo. Preocupaos de usar vuestro idioma bien, y luego, si os sobra tiempo, preocupaos por los putos tacos y la falta de modales. Preocupaos por las pintas cuando os hayáis quitado la corbata.

Hasta entonces, dejad que haga uso del castellano y me cisque en cristo si me acomoda. Y con perdón. Y no confundáis cultura con modales o con eufemismos de tres al cuarto. Que dais más valor a la pulcritud que a la honestidad. Y así nos va. Que poesías hablando de la luna, el mar y las estrellas las hace cualquiera, pero con la mierda que tenéis en el suelo, no hacéis nada. Hijos de puta.

6 Comments

  1. Totalmente de acuerdo.
    Ya puedes decir la mayor verdad del mundo, que como le falta un acento o esté mal redactada no valdrá un pepino.
    Di la mayor sandez posible de las formas más bellas y elevadas y la gente aplaudirá hasta que se le caigan los dedos.

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