Las piezas del puzle

Los grupos sociales son como puzles: sus miembros se van ajustando con otros hasta formar alguna suerte de figura. Todas esas piezas —cada una de su padre y de su madre— acaban por convertirse en algo sólido al interaccionar entre sí. Y eso es porque las piezas se adaptan, se liman la forma hasta poder encajar con su pieza vecina. Raras son las piezas que se acoplan a la perfección con su configuración de fábrica.

Uno no se comporta igual con los amigos del trabajo que con la familia, del mismo modo que nuestros roles son distintos si hablamos con nuestro suegro o con nuestro colega de jarana. Pero entonces, ¿cómo somos realmente? ¿Somos el bufón que bromea con los amigos o el tipo serio del trabajo? Supongo que somos un conjunto de todo eso, igual que un lienzo es un conjunto bien moldeado de colores solitarios.

Es curioso ver cómo los puzles se parecen entre sí. Al final, en todos los grupos hay un bromista, un lanzado, otro más callado y alguno menos aceptado. Cada pieza acepta su rol aunque tenga un rol distinto en otros puzles. Es increíble cómo nos deformamos y nos maquillamos hasta encajar en el grupo; porque al final lo que nos importa no es cómo seamos, sino encajar de alguna manera en esa sociedad. Entiendo que nos desespera la soledad. Y que el mismo instinto de supervivencia hace que nos mimeticemos con el entorno, aunque tengamos que usar una actitud que no nos gusta. Nos engañamos para formar parte de otra gran mentira, porque necesitamos compañía.

Ahora bien, ¿es eso lo que queremos realmente? ¿Formar parte de un puzle? ¿Qué pasa cuando una pieza ya no encaja? O intenta encajar, o sobra. ¿Qué necesitad tenemos de hacer tal o cual cosa para encajar? ¿Ese del espejo eres realmente tú? La elección es tuya. Tú mismo. Nunca mejor dicho.

No quiero dejar esta reflexión en el aire sin dar las gracias a todos aquellos que son como son, a los que no saben comportarse, a los espíritus solitarios, descastados y rancios que van a lo suyo. A todos los que no cambian de un grupo a otro, así se queden sin grupos. A los desterrados a la parte marginal de esta sociedad que prefieren ser sinceros consigo mismos antes que mentirse en público. Gracias por mantener algo de pureza en este tumulto hipócrita en el que el comportamiento y los modales son más importantes que la honestidad.

1 Comment

  1. Según pasan los años he deshecho muchos puzles, ya no me gusta ser la pieza de ninguno que no se identifique conmigo, prefiero ser un espíritu solitario, pero libre de pensamiento.

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